viernes, 29 de junio de 2018

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Me viene a la cabeza, quizá por las acusaciones que sufrió Jünger de connivencia con los nazis en los años anteriores a la guerra (fue autor de cabecera de Hitler y, aunque luego se distanciaron, el Führer ordenó a Goebbels que no se le persiguiera ni molestara), que los nazis acusaban a los judíos de no detenerse ante la naturaleza, de no saber disfrutarla, más atentos a explotarla o sacar un beneficio de ella, acusación que me parece injusta procedente de ellos, porque fueron los nazis los que inauguraron una nueva línea recta aún peor que la judeocristiana, la línea recta del expansionismo y las bombas a civiles por parte de la Luftwaffe. Cuando a ese supuesto naturalista que fue Hitler le preguntaron qué pasaría si era derrotado en la guerra, respondió sin inmutarse: “Dejaremos un mundo en llamas”.