viernes, 29 de junio de 2018

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Solo un patriota argentino, un ultra-mitómano de Messi o un iluso puede afirmar que Argentina cuenta con más posibilidades de victoria que Francia, la mejor selección libra por libra del Mundial. Se me objetará que los galos aún no han cuajado como equipo: lo mismo pero multiplicado por diez le ocurre a la albiceleste. Las únicas opciones pasan por un día especial de Messi, una jornada de acierto de Agüero o la expiación definitiva de Higuaín, que tantas ganas tiene de que le queramos (si marcas el gol decisivo, Pipa, te querré para siempre; de lo contrario serás el mismo tobogán de piojos de toda la vida). La mayor fuerza de Argentina reside en esa capacidad de resurrección que ha demostrado: a cada partido en que no se logra matarla, acude a cada eliminatoria con un poco más de fuerza. ¿Y si la albiceleste, equipo inexistente en la fase de grupos, normal en octavos, decente en cuartos y bueno en semifinales, consigue formar un gran equipo para la final?