viernes, 29 de junio de 2018

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Escribe Chateaubriand:
No asisto a un bautismo o a una boda sin sonreír o sin sentir un encogimiento en el corazón. Después de la desgracia de nacer, no conozco otra mayor que la de dar vida a un hombre.
Si es una desgracia nacer, señor Chateaubriand…, ¿por qué no se suicidó? ¿Por qué vivió usted hasta los 79 años? ¡Cuánto me aburren los escritores que no defienden los fueros de la vida!