martes, 19 de junio de 2018

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He pagado tres euros en la frutería por dos lechugas Batavia, a esos precios está llegando el elemento base de mi alimentación. Claro que podría comprar lechugas Iceberg (dos por 1’50), pero antes me voy fabricando el ataúd que rebajarme a comer tal lechuga, que por cierto te la entregan dentro de un plástico, ¡a semejante horror encarcelado le llaman los madrileños “lechuga”!