jueves, 10 de mayo de 2018

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Papini confiesa al final de su diario, pocos meses antes de morir, que ya no puede caminar y tampoco escribir “porque mi mano ya no es dócil”. Me he quedado muy triste al leerlo. De verdad que no entiendo por qué los viejos se aferran a la vida, una vez que han llegado a una sobre-vejez que les convierte en una carga, con lo fácil que les sería suicidarse. Esto me hace recordar que debo añadir una auto-asignatura más a mi autoescuela neorrabiosa:

1. Cómo ser autónomo.
2. Cómo resistir la soledad.
3. Cómo quitarse de en medio.