miércoles, 2 de mayo de 2018

994


Que no era una mujer de un hombre para toda la vida
sino de una vida para todos los hombres,
yo eso lo sabía;
y sabía también que es monstruoso
querer a alguien para ti solo
mientras el resto de bisontes se deshacen en la niebla.
Y sin embargo, nada más verla
volvió a agitarse mi viejo corazón de astronauta
y me puse a amarla
con el egoísmo de los amores antiguos:
volvieron los celos,
volvieron los mapas
y volvieron los lazos que se vuelven cadenas.
Qué le voy a hacer:
¡El amor está lleno de dioses
pero yo soy monoteísta!