lunes, 28 de mayo de 2018

1142


Dijo Ayn Rand, en frase que se hizo famosa:
La línea del horizonte de Nueva York es un monumento de esplendor al que pirámides o palacios jamás podrán igualar ni aproximarse.
Valorar el “esplendor” de una ciudad por su línea del horizonte me parece un criterio muy subjetivo que oculta lo que ocurre debajo de sus alfombras. Vayamos a su línea del suelo: conozcamos el esplendor de Nueva York a pie de calle, por ejemplo en el barrio del Bronx.