domingo, 27 de mayo de 2018

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La falta de honestidad con que suele tratar el poeta a los científicos (todos mentes cuadradas, robots sin alma, etc), a los filósofos (máquinas de pensar, incapaces de fantasía…), a los políticos (astutos, sedientos de poder) o a las personas normales (incapaces de abstracción, de sueños cortos y burgueses), es un argumento contra él, pues necesita crear un nosotros excluyente para singularizarse y componer posturas ante el espejo.