domingo, 27 de mayo de 2018

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Nunca entenderé a los que dicen que los perros son animales subordinados y en cambio los gatos independientes. Es cierto que un perro, cuando llegas a casa, te recibe con una fanfarria de la que un gato no es capaz, pero luego ese perro, o al menos así se comportaba conmigo mi perro Argi, se tumba en un lugar de la casa y te deja en paz. Los gatos no se comportan así, al menos los míos. ¿Que vas a la cocina? Allí te acompañan tu gatos. ¿Que vas a mear? Allí tienes a tus gatos, mirándote la polla. ¿Que quieres ducharte? Allí tienes a tus tres gatos, que solo se apartan cuando sale el agua. Y no te olvides, ojo, ni siquiera una vez en cien días, de dejarles vacío el cubo de comida, ni por una sola hora, porque te reciben con gritos, alaridos y dramas varios cuando llegas a Maracaná. ¡Qué coño van a ser independientes, son unos pelmazos homo-adictos de mucho cuidado!