viernes, 25 de mayo de 2018

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Y conste que de la Generación del 27 me he leído, de los ocho llamados grandes (Lorca, Alberti, Cernuda, Salinas, Guillén, Gerardo Diego, Aleixandre, Dámaso Alonso), la obra poética enterita. Enterita. Y hoy me arrepiento, porque siendo poetas notables existen otros mucho mejores, y lo que más les reprocho es que, salvo excepciones (Poeta en Nueva York, Hijos de la ira, algunos poemas sueltos de Cernuda...), sales de sus libros igual que has entrado, son autores que parece que escribieran adrede poemas que no arden y libros que no muerden. ¡Cuántas veces me he preguntado, si no los impusieran en las escuelas como genios insuperados, qué sería de este grupo de poetas intocables!