jueves, 24 de mayo de 2018

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Basta ya de AMIGUETES CLUB y políticos necesariamente autóctonos, con chalet o sin chalet. Habría que eliminar esa ley racista que se incluye en todas las constituciones del mundo, la que establece que solo puedan ser presidentes del gobierno los nacidos en el país, y abrir la política a todo el planeta. Los grandes políticos deberían ser como los futbolistas o los entrenadores de fútbol, susceptibles de ser fichados por otros clubes y a quienes se paga según lo que hayan rendido las últimas temporadas. ¡Italia hace una oferta multimillonaria a Sarkozy para que aplique mano dura! ¡Panamá ficha a José Mujica para que introduzca políticas sociales! ¡Buenos Aires ofrece su consistorio a Carmena! ¡Merkel amenaza con no renovar por Alemania! Ese es el mundo en el que yo creo, un mundo donde los buenos políticos derechones o izquierdones ganarían más dinero que Messi y podrían comprarse no uno, sino diez chalets, una vez demostrada su pericia en el arte de gobernar. Ahora bien: ¿existe en la endogamia española algún político que haya conseguido resultados en la última década, alguno que se merezca un chalet?