miércoles, 23 de mayo de 2018

1104


Pasa que el viento, pasa que a la noche no le encendía la linterna,
pasa que bebieron del agua sucia de la soledad
y ahora caminan sobre sus manos, haciendo contorsiones,
llenando los barriles hasta los topes,
como números primos que bailaran la polca, etc.
Mirad: aquí vivía Esteban, también era un hombre de jueves
hasta que le cambiaron la contraseña,
ahora trabaja frotando huesos de gato,
perdió su rostro y ganó todos los rostros: mira
cómo bebe el cartón de vino de las estrellas,
mira cómo palabrea a la policía,
mira cómo reina en Madrid,
en esta ciudad de tan hermosos cadáveres.