domingo, 20 de mayo de 2018

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El vicio de las nectarinas. Me despierto, me levanto de la cama, voy al frutero y… ¡no quedan nectarinas! De inmediato me visto y salgo a comprar más: creo que no hay otra fruta (salvo alguna vez las cerezas) que me produzca ese si-no-me-como-unas-cuantas-ahora-voy-a-estallar.