sábado, 19 de mayo de 2018

1088


Que la falta de amor afila nuestra capacidad de crítica y que la falta de sexo con las mujeres nos vuelve asociales e introvertidos, esa es una teoría que espero desarrollar en el futuro. Del gran diarista Léautaud recojo esto:
Cuando veo a una mujer guapa y pienso que quizá… Me detiene siempre esto: ¿quién sabe si estarás a la altura, con tu manía de pensar en otra cosa? E incluso, si estás a la altura, sabes muy bien que a los cinco minutos no sirves ya para nada. Esta perspectiva me fastidia y continúo mi camino.

Y en una anotación posterior:
Si conozco un poco a una mujer, y ella parece querer llegar hasta una cierta cosa, estaré incómodo, indeciso, analizando todas las posibilidades, y no desembocará en nada, caso de Moréno. No es la primera vez que he rehuido el placer con una mujer. Hace falta una cierta intimidad para poder llegar al libertinaje. O no conocerse en absoluto, sentir que el encuentro es solo por el placer físico. ¡Qué complejidad!