viernes, 18 de mayo de 2018

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Ya tengo cuarenta y cuatro años y sigo subiendo las escaleras de puntillas, costumbre que comencé en mis tiempos de futbolista y por parecerme a Alfredo Di Stefano, de quien un entrenador que tuve nos decía:

–Un jugador de fútbol jamás debe pisar el campo sino de puntillas, porque es más elegante y se ahorran lesiones. Ahí tenéis a Alfredo Di Stefano: cuarenta años jugando al fútbol y jamás apoyó los talones en el suelo.