viernes, 18 de mayo de 2018

1066


Ya llevo doce días sin beber. No sé si bebía mucho, porque nunca me emborrachaba, pero la médica que me atendió por mis problemas de estómago me dijo que un litro y medio de kalimotxo al día era “una barbaridad”. El caso es que no me está costando nada dejarlo hasta el momento, y la razón creo que radica en a) el kalimotxo es una bebida asquerosa, salvo el primer medio litro b) cualquier apelación a la voluntad que consigo cumplir, aunque sea de tan solo doce días, me hace sentirme orgulloso y c) desde que he dejado la bebida duermo un poco mejor y noto que mi cara está un poco más joven.