domingo, 13 de mayo de 2018

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Israel ganó Eurovisión, ese concurso en el que la música es secuestrada por las patrias para atizar y renovar los odios nacionalistas. Y sin embargo yo lo veía desde pequeño y lo sigo viendo porque me encanta todo el jaleo de las votaciones y yo mismo hago las mías. Mis favoritas en esta edición eran Alemania, Moldavia y sobre todo la que al final quedó segunda, Chipre (AQUÍ), cuya cantante, Eleni Foureira, es una Rihanna mediterránea a la que amo tanto que ya reina en el salvapantallas de mi portátil.