viernes, 11 de mayo de 2018

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Al hilo de mi consideración sobre la defensa de la vejez de Cicerón, me viene a la cabeza que el problema de las memorias y autobiografías es que no son representativas de la vida porque están escritas por ancianos que han triunfado y que escriben desde el gozo para comunicar a los demás sus victorias. Los ancianos que han fracasado y que podrían darnos con mayor veracidad una imagen de la vida, en cambio, ocurre que no quieren ejercitar su memoria, que les resulta dolorosa, y no escriben.