jueves, 10 de mayo de 2018

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De pequeño me gustaban más los mapas políticos que los físicos, porque los políticos tenían muchos más colores y las líneas que los demarcaban eran más rectas y nítidas. Ahora he cambiado de opinión, claro está, porque ya no hago una lectura estética-colorista sino una lectura ética, y entiendo que los mapas políticos son mapas militaristas que tratan de ordenar, uniformar y domesticar el caos y diversidad de los mapas físicos, que siguen siendo los desobedientes de la cartografía.