miércoles, 9 de mayo de 2018

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He decidido dejar de beber, ya llevo cuatro días de ley seca, y de momento no me está costando nada. Pero mi gato Broma, que siempre había despreciado mis vasos de kalimotxo, compite ahora conmigo por mis vasos de agua: basta que me vaya al baño o busque en los anaqueles un libro para que, ¡plas!, ahí lo tenga, bebiendo de mi mismo vaso.