viernes, 4 de mayo de 2018

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Pero qué pedazo de jugador es Lebron James. Nunca había sido muy seguidor suyo porque jugaba en prosa, era como una bola de bowling que entraba en la zona e iba atropellando los bolos que le salían al paso, pero en los últimos cinco años ha cambiado de juego, cada vez más coral, y me va ganando poco a poco. ¡Qué búfalo carnívoro! ¡Qué águila reptadora! ¡Qué puta máquina de baloncesto!