viernes, 20 de abril de 2018

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Lejos del estereotipo de sordidez que se nos ha venido contando, los gladiadores en Roma eran auténticas estrellas de la época que solo competían tres veces al año y no era tan fácil que murieran en combate. Su prestigio erótico no solo era grande entre las aristócratas romanas sino también entre los hombres, que pagaban grandes sumas por una bolsita de sangre de gladiador, pues se pensaba que esa sangre/viagra aumentaba la virilidad.