jueves, 19 de abril de 2018

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Estuve ayer a punto de comprarme un geranio para aumentar el ecosistema de Maracaná, pero al final lo pensé mejor y me detuve. No. Todavía no estoy preparado para tener una planta. Se me moriría en menos de un mes por falta de cuidados y luego, seguramente, se me aparecería cabreada y nocturna, como el padre de Hamlet, para llenarme de reproches.