martes, 17 de abril de 2018

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Eso que dice Joubert, “enseñar es aprender dos veces”, me recuerda al proverbio chino “si quieres saber algo, ponte a escribir un libro”, porque para aprender uno debe detenerse, releer, comparar, reflexionar, y nada mejor que preparar una clase, una conferencia o un libro para encontrar ese sosiego sin el cual el aprendizaje es imposible. Ya sé que en la época actual se estila lo contrario y hasta existen cursillos que enseñan técnicas de lectura rápida, ejemplo de la locura por la velocidad de la que yo tampoco me libro, pero justo lo contrario me parecería lo más adecuado: ¿para cuándo un cursillo de técnicas de lectura lenta?