domingo, 8 de abril de 2018

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Afirman las ramas centrales de la filosofía que quienes no saben controlar sus pasiones son seres débiles, pero la verdad es justo la contraria: a) que solo controlan sus pasiones quienes carecen de ellas, b) que la pasión es síntoma de energía, y c) que el apasionado siempre ha sido perseguido porque es una persona creadora y cambiante, con una sobrevida que puede volverse peligrosa, pues amenaza con desordenar los rebaños.