viernes, 30 de marzo de 2018

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Que la mayoría de las religiones condenen el suicidio se puede entender, porque lo que hace un suicida es un escándalo: no solo renuncia a esta vida sino también a la ultraterrena... ¡desprecia el premio por el que millones se hacen feligreses! ¿No os dais cuenta, parece decirnos, de que no existe paraíso para quien lleva el infierno dentro?