lunes, 26 de marzo de 2018

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Lo que me pasma de la masturbación es su infantilidad: cada vez que vuelvo a ver a una chica con la que me masturbo, suele haber unos segundos donde está a punto de entrarme la risa. ¿Cómo se puede regresar a la vida real, necrosada por el respeto y las reglas de la cortesía, con una chica cuyo cuerpo has repasado, manoseado y reventado la noche anterior? ¿Cómo se vuelve a las palabras después de las onomatopeyas?