domingo, 25 de marzo de 2018

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Según la tabla de correspondencias de la edad gatuna y humana, el año que viene mi gata Lorca cumplirá siete años y se convertirá en más vieja que yo, mientras que dentro de cuatro años también Kobe y Broma me superarán. Es inevitable, si consigo seguir respirando, que dentro de cuatro años me convierta en el ser vivo más joven de Maracaná, ¡qué manera más barata de consolarme!