martes, 20 de febrero de 2018

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¡Horror! Apenas he citado al historiador Álvarez Junco como una de mis admiraciones, cuando leo esta entrevista de este mismo mes (AQUÍ) donde dice:
Puigdemont es un nacionalista radical, extremo, como todos los independentistas catalanes, y arrastra los problemas de todo nacionalismo radical: el intento de crear una sociedad homogénea, en que todos hablen una misma lengua, vistan de la misma forma, piensen de la misma manera, y todos estén dispuestos a sacrificarse por el valor máximo que existe que es Cataluña. Todo ello con la creación, también, de un enemigo visible, España, al que se señala como el causante de todos los males de Cataluña en la historia: "Cataluña es una nación histórica con un pasado esplendoroso, que dominaba el Mediterráneo, y si fuera independiente seríamos los más trabajadores, los más honrados, la sociedad más próspera del mundo… Todo lo malo que nos ha ocurrido jamás ha sido culpa nuestra, sino de España, los malvados castellanos". Esa manera simplificada y agresiva de ver las cosas es propia del nacionalismo; es igual que lo que se nos enseñaba en la escuela durante el franquismo.
Ay, señor Álvarez Junco, ¿todos los independentistas catalanes son radicales? ¿Todos extremos? ¿Todos quieren que se piense y se vista de la misma manera? ¿Todos ven a España como "la causante de todos los males"? ¿Y no ha percibido usted el defecto contrario, el anticatalanismo rampante que crece en muchas zonas de España? Creo que es usted el que está incurriendo ahora en “esa manera simplificada y agresiva de ver las cosas”. Todos los datos objetivos, publicados por el Centre d’Estudis d’Opinió catalán, indican que los independentistas catalanes no son esas personas obsesionadas con la uniformidad que usted dice sino al contrario: son precisamente los catalanes con más estudios, más lecturas y más inquietudes culturales, con una diferencia abrumadora sobre los unionistas.

Pero ojo, que Álvarez Junco no se detiene ahí. En otra parte de la entrevista dice:
El nacionalismo catalán ha utilizado el Estado de las autonomías para expandir el independentismo. Con el control de la enseñanza y de la televisión pública han construido la idea de nación en estos términos agresivos contra España. Todos los días explicándoles a los niños lo buenos que son los catalanes y lo malos que son los españoles…
Jajaja, ay que me muero. ¡Así se me caen los ídolos! Señor Álvarez Junco: ¿TODOS LOS DÍAS en Catalunya se enseña en las escuelas y en la televisión que los catalanes son buenos y los españoles malos? ¿No descansan ni siquiera un domingo? Dice usted que los nacionalistas han utilizado la autonomía para expandir el independentismo: ¿por qué entonces, durante los 30 primeros años de autonomía, hasta esta misma década, el independentismo catalán no superó nunca el 17% de partidarios en las encuestas? ¿Piensa que no tuvo nada que ver que el Tribunal Constitucional prohibiera una sustancial cantidad de artículos del Estatut que habían sido aprobados por la ciudadanía? En cuanto a lo de la televisión pública catalana, yo no sé si reír o llorar con lo que usted dice: los catalanes disponen, además de TV3, de otras televisiones como TVE1, La2, Tele 5, Antena 3 o La Sexta, ¡nadie les pone una pistola en la cabeza para que elijan TV3! Por otra parte, ¿piensa usted que las televisiones al servicio del nacionalismo español, que repito que son CINCO o SEIS y no una, no manipulan y no presentan a los independentistas como satanases? ¡Si son puro NODO! ¿Ha visto usted alguna vez Telemadrid? 

Otro intelectual entregado a la cruzada del españolismo. Estamos perdidos. Y ojo que yo estoy en contra de la independencia (mi propuesta de solución al problema la escribí AQUÍ) y reconozco que algunos independentistas son como dice el señor Álvarez Junco, ¡pero todos no son así y tampoco es cierto que para ser independentista sea necesario odiar a España, cómo puede caer una persona tan inteligente en esos maniqueísmos y esas generalizaciones!

Definitivamente, la mayoría de los intelectuales españoles han abdicado de la tarea de pensar.