domingo, 18 de febrero de 2018

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Lo peor de mí con diferencia es la ambición, esa mugre de la sangre que te empuja al absurdo del querer-ser-alguien. Pero si no tuviera ambición, ¿qué haría con todos mis odios y rencores, con todos mis no-me-entiendo, con esta ansiedad inagotable? Y además, ¿es que voy a permitir que ganen los vascos y los españoles, los ricos y los tiranos, el patriarcado y los penetradores, los neoliberales y los imperialistas, o ese club de amiguetes que se llama Madrid? ¡Gracias a que tengo ambición mi vida no está entregada por completo a la vagancia y el sexo, a ver vídeos de Jennifer López y Susana Almeida, a masturbarme en serie, a ver recopilaciones de Messi y dedicarme a la almohada, a ver porno y otra vez masturbarme, a ver por ducentésima vez los mismos remix de Jonah Lomu o Kobe Bryant y convertir mi vida en un desperdicio!