domingo, 18 de febrero de 2018

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Desgraciada o afortunadamente, la humanidad está condenada desde aquel 6 de agosto de 1945 en Hiroshima, como dijo Elias Canetti, y solo es cuestión de tiempo que los Trump y Putin de ahora o los Trump y Putin del futuro anuncien la cuenta atrás. Entonces todos los que nos hemos dedicado a peinar nuestro ego seremos castigados, y los nombres de todos los ambiciosos serán borrados y olvidados para siempre. Entonces Julio César desaparecerá con sus legiones y nada quedará de Gengis Kan y sus masacres o de Hernán Cortés y sus latrocinios. ¡Ambiciosos del mundo, aún estáis a tiempo de rectificar y pedir perdón por haber querido colocar vuestro ego en la misma vitrina donde figuran todos los canallas de la humanidad!