jueves, 15 de febrero de 2018

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Como lector, tengo una gran crítica que hacerme, y es que, de mis cincuenta escritores favoritos, solo a Borges y a Tucídides los siento lejanos a mí. A todos los demás los leo porque los siento muy afines, bien por razones de intensidad, iconoclastia, brillantez expresiva, sesgo político o filosofía vital. Estoy tan secuestrado por mí mismo que solo leo escritores en los que me reconozco, que me dan la razón y me corroboran, egos que siento gemelos del mío.