domingo, 11 de febrero de 2018

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Las ideas no matan ni destruyen a las personas; y no lo hacen porque la esencia generadora de las ideas es el desorden y la contradicción: nadie aprieta el gatillo si tiene dudas, ni invade un país si no está seguro, ni ordena una ley uniformadora si tiene más que barruntos de estar equivocado. Como los gobernantes y los seres sedientos de poder saben que las ideas se anulan las unas a las otras y se muestran inútiles para dominar, crearon las IDEOLOGÍAS, que son conjuntos de ideas domesticadas, con el mismo ADN, que visten uniforme y siempre están de acuerdo entre ellas. Mientras las ideas son confusas, las ideologías son ordenadas; mientras las ideas son asamblearias, las ideologías jerarquizan; mientras que las ideas se lo piensa tanto que muchas veces no actúan; las ideologías nacieron para actuar y reinar y sojuzgar. ¡Adelante, muchachos, que ya tenemos una ideología y por tanto ya podemos sin ningún escrúpulo invadir países, robar tierras, imponerles nuestra noción de lo bueno y lo malo, convencerles de que lo suyo es un dialecto y lo nuestro un idioma, lo suyo superstición y lo nuestro religión verdadera, adelante muchachos, matemos por su propio bien, uniformemos en nombre de lo necesario, acabemos con su cultura en nombre de nuestra cultura superior, aplastemos al otro por necesidad histórica, subyuguemos, sometamos, machaquemos, arrasemos, imperemos, adelante!