viernes, 9 de febrero de 2018

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A veces pienso que quizá a mis gatos les hubiera convenido un casero menos colgado que yo, pero pensando un poco más suelo cambiar de opinión: quizá seamos precisamente nosotros los colgados quienes podemos dedicar a los gatos un tiempo que no les dedican las personas instaladas. Porque la diferencia entre una persona instalada y un colgado como yo es que la persona instalada, aparte de gatos, tiene familia, amigos o compañeros de trabajo entre los que reparte su tiempo. En cambio un colgado solo tiene gatos y se aferra a ellos, les dedica todo su calendario. Para el instalado un gato es un aspecto lateral de su vida, un elemento secundario; para nosotros, en cambio, un gato ocupa todo el centro, es ese raro ser al que agradecemos cada día que continúa con nosotros. Además los gatos me parece a mí que también tienen mucho de colgados.