viernes, 9 de febrero de 2018

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Lo peor de mi escritura es que sigo siendo muy simétrico: me quitas las anáforas, los paralelismos y los dos puntos, y me precipito al vacío igual que Ícaro. Se nota mucho en mi obra que escribo en un cuaderno de hojas cuadriculadas y que sigo los raíles de esas cuadrículas. ¡Batania, dejar de seguir las rayas y atrévete ya al folio desesperadamente en blanco!