jueves, 8 de febrero de 2018

655


Cuánta gente me decía que lo bueno de pasar de los cuarenta es que te sosiegas y empiezas a mirar la vida con los ojos mejores del despacio. Pero ocurre conmigo que no me sosiego y encima ya tengo 43 años. ¿Serenidad yo? ¡Para mí la serenidad es como Tanzania, un lugar donde nunca he estado!