jueves, 8 de febrero de 2018

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Veo Wonder woman, enseguida me enamoro de la protagonista (y de dos jefazas de las amazonas), y sigo la película con el terror de que el gilipollas del espía estadounidense se la acabe tirando, cuando lo que pide la historia es lo contrario: es la dominatriz amazona la que debe ponerse un arnés y reventarle el culo al asustadísimo aviador aliado. Existen mujeres líder con las que es absurdo seguir manteniendo la comedia del dominio sexual del penetrador masculino: esto ya lo adivinó Eurípides y lo materializó muy bien Kleist en su drama Pentesilea, donde la reina de las amazonas ¡se termina comiendo a Aquiles en lo más álgido de la pasión amorosa! Yo mismo, en las pequeñas películas mentales que me ruedo antes de cada masturbación, suelo asumir el papel típicamente macho ante mujeres tipo Marilyn Monroe, Susana Almeida o Hilary Duff, pero soy incapaz de asumir un rol dominante ante mujeres tipo Xena, la tenista Serena Williams, la Uma Thurman de Kill Bill, la política francesa Ségolène Royal o la Linda Hamilton de Terminator, mujeres con las que me vuelvo pasivísimo: me gusta imaginar que me llevan a un pajar tirándome del pelo, donde se ponen un arnés y me destrozan el culo sin ningún cariño, y luego me arrojan con mucho asco un billete de cinco euros para que me quede bien claro el papel que desempeño. ¡Los hombres que en el sexo no alternen el placer de mandar con el de obedecer, el vicio de humillar con el de ser humillados, esos hombres no tienen nada que ver conmigo! Ahora bien: comprendo que Wonder woman es una película dirigida a un público mainstream y que en 2018 todavía sería un escándalo que la protagonista femenina sodomice al macho (aunque he leído no sé dónde que a los hombres europeos cada vez les gusta más que su chica les sodomice). También habría que decir, por hacerme autocrítica, que yo soy en la masturbación y en lo mental de una amplitud y falta de prejuicios asombrosa (hasta soy capaz de follar con una excavadora, como en aquel poema de Miriam Reyes), pero luego en la realidad soy un hombre asustadísimo ante los cuerpos y con un terror infinito incluso para desnudarme, ¡como para permitir que me metan algo en el culo, por mucho que sea Wonder woman!