miércoles, 7 de febrero de 2018

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Nada mejor que mis pendrives para dibujar el triste retrato de lo que soy. De los dieciséis pendrives Toshiba de 64 gb con los que cuento, solo tres de ellos están dedicados a lo que supuestamente me apasiona, la literatura, y solo otros tres a almacenar libros epub, películas y documentales. Los otros diez, abrid bien los ojos, LOS OTROS DIEZ PENDRIVES, están dedicados a almacenar vídeos, gifs y fotografías de presentadoras de televisión, actrices porno y mujeres macizas en general, cientos de videos, miles de fotos, y lo peor de toda esta locura egosexual es que no tiene remedio, porque yo no me masturbo por razones solo sexuales ni he disfrutado siquiera del 1% de las pajas que me he hecho, sino que me las hago por la simple razón de calmar mi ansiedad, ya que si no salgo a la calle bien masturbado soy una persona imposible, hiperactiva, metomentodo, charlatana, un terremoto con dos piernas que no deja hablar a nadie y mucho menos escucha. Qué pesadilla de cuerpo me ha tocado, por dios, es increíble cómo se va mi vida por el desagüe por no ser capaz de controlarlo, solo pensar en el escritor que sería si dedicara a la literatura el 50% del tiempo que dedico a la masturbación me desespera, soy un puto enfermo de mierda que hasta madruga para masturbarse, no os podéis imaginar el asco que me doy.