domingo, 10 de diciembre de 2017

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A mí que colecciono antipatriotas y me emociono con ellos (el último que he cazado es Pedro III de Rusia), lo que más me divierte de los popes antinacionales es que proceden en su mayoría de los lugares más patriotas de todos. Se habla del superpatriotismo de los alemanes hasta Hitler: se olvida que allí nacieron antialemanes tan furibundos como Schopenhauer o Nietzsche, o universalistas como Hesse; se habla del chauvinismo francés: pero de allí también son antifranceses tan exagerados como Stendhal o Genet, o antipatriotas como Flaubert, Breton, Bataille o Brassens. Otro exclusivismo es el judío, pero judío era Jesucristo, Karl Marx, Rosa Luxemburg, Emma Goldman, Einstein, Feynmann o Hannah Arendt. Y qué decir del país más patriota del mundo actualmente, Estados Unidos: de allí eran Mark Twain, Henry Miller, Muhammad Ali o Bill Hicks y todavía hoy mantiene una nómina de celebridades que todos los días son tachadas de antiamericanas: pienso en Chomsky, Oliver Stone, Michael Moore, Martha Nussbaum o Ursula K. Le Guin.