martes, 5 de diciembre de 2017

349


Suelo tener muchas dificultades para a) enterarme de lo que sucede en las treinta primeras páginas de una novela y b) seguir el argumento general. Por eso me reconforta saber que el dramaturgo Miguel Mihura solo veía películas junto a su criada, porque gracias a ella se iba enterando de las tramas que a él se le solían escapar; o que Lobo Antunes, que tiene acreditado 180 de cociente intelectual, no se enteró en su primera lectura de Pedro Páramo de que los habitantes de Comala estaban muertos, ¡se tuvo que enterar mucho más tarde, al leer un prólogo!