lunes, 4 de diciembre de 2017

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Pero todavía existe un tipo de personas de las que trato de huir con más urgencia: hablo de aquellas aparentemente angelicales que sufren sin-saber-por-qué la desgraciada suerte de coincidir siempre con malas personas: sus profesores les tuvieron manía, sus novias fueron intrigantes, sus amigos desleales, sus jefes explotadores, sus compañeros arribistas, sus vecinos cizañeros, sus familiares falsos. Cuando descubro una persona así me calzo enseguida las zapatillas de Usain Bolt porque doy por descontado, si me arriesgo a mantener una relación con ella, que su siguiente decepción voy a ser yo.