lunes, 4 de diciembre de 2017

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Me compré un calefactor y nada más llegar a Maracaná mis tres gatos lo rodearon como si se tratara de un unicornio y no lo dejaron en paz hasta asegurarse de que no era peligroso. El examen de la novedad en el territorio también lo practicaba yo cuando vivía en Lauros, pues en las zonas rurales el catálogo de imágenes es muy pequeño debido a que vives fijo en un lugar y miras siempre lo mismo, por lo que cada vez que un elemento cambiaba me daba cuenta tan rápido como mis gatos. Ahora que vivo en Madrid he perdido esa facultad, pero tampoco la echo de menos porque la variedad de imágenes y lugares espolea la imaginación y aviva la inteligencia.