sábado, 9 de diciembre de 2017

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Lo que me sorprende de este documental sobre Liz Taylor (AQUÍ) es que El Vaticano de aquella época denunciaba con nombres y apellidos la vida privada licenciosa de las grandes actrices de Hollywood. ¡Los curas diciendo lo que se puede hacer en la cama, ese clásico de la infamia!