domingo, 3 de diciembre de 2017

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La ciencia como ego y antiego. Aunque la ciencia es a priori la gran vanidad de nuestra época, la caja de herramientas que resolverá todos los misterios y cancelará nuestros límites, entre ellos el de la muerte, que ya se empieza a tratar como un simple “problema técnico”, según dice Harari en Sapiens, es también la que nos ha dado humildad, pues gracias a ella sabemos ahora que la Tierra no es el centro del universo, o que el ser humano no es la finalidad de la creación, o que nuestro ADN, por ejemplo, es menos complejo que el del arroz y coincide al 99% con el de los ratones.