martes, 5 de diciembre de 2017

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La famosa frase de Valéry repetida por Auden, la de “es poeta aquel cuya imaginación es estimulada por las dificultades inherentes a su arte y no aquel cuya imaginación es entorpecida por ellas”, es una frase profundamente reaccionaria, porque desde el romanticismo y sobre todo desde las vanguardias, las dificultades inherentes a tu arte las pones tú, te las inventas tú, y por tanto ya no son inherentes sino puntuales, movedizas, sujetas a muchas variaciones. La modernidad acabó con los sistemas métricos para todos y las cajas de herramientas universales: el poeta actual es un raro leñador que se fabrica sus propias hachas y se busca sus propios árboles, no siempre con intención de talarlos.