lunes, 4 de diciembre de 2017

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Estoy aprendiendo cuál es la medida exacta de calabacín rebozado a partir de la cual empiezo a saturarme. Para mí la clave de la comida, por encima de que esté bien cocinada, es la proporción: a menudo me quedo corto y me pongo a cocinar más, pero entonces me paso y al final todo me sabe a culebros. Casi podría decir con exactitud la rodaja de calabacín a partir de la cual YA NO MÁS. Lo mismo me pasa con el calimocho: el primer medio litro está bueno y a partir de ahí seguir bebiendo es opositar a drogadicto.