lunes, 4 de diciembre de 2017

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El hispanófilo confeso que fue Cioran escribe en 1956 en La tentación de existir :
Sea cual fuere su orientación política, el español o el ruso que se interroga sobre su país aborda la única cuestión que cuenta ante sus ojos. Se entiende por qué ni Rusia ni España han producido ningún filósofo de envergadura. Es que el filósofo debe atarearse en las ideas como espectador; antes de asimilarlas, de hacerlas suyas, necesita considerarlas desde fuera, disociarse de ellas, pesarlas y, si es preciso, jugar con ellas; después, ayudado por la madurez, elabora un sistema con el que nunca se confunde del todo.
Eso de que España no ha producido un filósofo de envergadura se sabe en todo el mundo menos en España. En España nos siguen vendiendo la burra de que Unamuno y Ortega, aparte de meritorios, son archipámpanos, imprescindibles y universales.