domingo, 17 de diciembre de 2017

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Dice Susan Sontag en la primera entrada de sus diarios:
La mano derecha = la mano agresiva, la mano que masturba. Por ello, ¡preferir la mano izquierda!... ¡para idealizarla, para volverla sentimental!
Jorge Oteiza, por su parte, en Quosque Tandem…!, reprende a los vascos que cogen la boina o el paraguas con la mano derecha, forma que considera perteneciente a la tradición latina, que juzga incompleta, y urge a que los cojan con la izquierda porque es la manera vasca de hacerlo. La mano derecha, que según este escultor es la mano que dirige y decide, debe estar libre para obrar con más rapidez. Desde luego que al leer estas cosas, tanto de Sontag como de Oteiza, yo me digo, ¡cuánto tiempo libre tienen algunos, y ya no debe quedar ninguna tontería por decir! ¿Y no sería posible que la mano izquierda colaborara con la mano derecha, como demuestra esta entrada, la que mis dos manos están tecleando sin odiarse entre ellas, ni ser una más que la otra?