domingo, 17 de diciembre de 2017

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Y es normal que me haya olvidado de los vascos, como sería normal que me olvidara de los madrileños si me marchara ahora, porque tanto lo vasco como lo madrileño, por mucha bobería esencialista con que se maquillen, son solo construcciones de los hombres para los hombres, decorados que no funcionan ni encienden si no tienes un padre, unos amigos o una chica que llegue y te meta su lengua en la boca. ¡No son esenciales los lugares, las casas, las tradiciones ni los idiomas, no, sino las personas amadas que habitan esos lugares, moran en esas casas, siguen esas tradiciones o hablan esos idiomas!