sábado, 16 de diciembre de 2017

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Camino del metro esta mañana, zona Argüelles, me he encontrado en el suelo un carnet de identidad, una tarjeta de crédito, un bono mensual del metro y 30 euros, todos desperdigados en un radio de unos sesenta centímetros, por lo que he acudido a entregarlos a la comisaría de la calle Rey Francisco, donde me han dicho que, en el caso de que no los reclamen, los 30 euros se me devuelven a mí.

–Parece –me dice el policía– que todavía queda gente honrada en Madrid. Espero que el día en que pierda mi cartera me la encuentres tú.

Me he vuelvo a Maracaná más contento que un kilo de nectarinas porque yo, como los Zipi y Zape que leía en mi niñez, necesito hacer “la acción buena del mes”, y una vez que la hago, ¡ya puedo dedicarme sin escrúpulos a ser todo lo maaaalo que en realidad soy!